En el corazón del sector Las Pepitonas, en Cumaná, el silencio de un hogar ocultaba un escenario de violencia sistemática que finalmente llegó a su fin. Geraldo José Mota, conocido bajo el alias de “Lalo”, fue capturado por funcionarios de la Delegación Municipal tras descubrirse el calvario al que sometía a su propia familia.
La investigación desnudó una realidad desgarradora: una mujer de 41 años y dos menores, de apenas 12 y 15 años, vivían bajo el yugo de un hombre que no solo las amenazaba de muerte, sino que utilizaba objetos contundentes para propinarles golpizas «salvajes». El miedo era la herramienta de control de «Lalo», quien mantenía a sus hijastras y a su pareja en un estado de vulnerabilidad absoluta.
El despliegue de un equipo multidisciplinario fue la clave para el rescate. Al llegar al sitio, los funcionarios no solo hallaron las armas blancas y los objetos con los que el agresor intimidaba a las víctimas, sino que confirmaron la sospecha más oscura: las dos jóvenes habían sido víctimas de abuso sexual continuado.
Hoy, las víctimas se encuentran bajo resguardo y atención especializada, mientras que el agresor ha sido puesto a disposición del Ministerio Público. En el Barrio Caigüire, la captura de «Lalo» marca el cierre de un capítulo de terror y el inicio de un proceso judicial que busca la pena máxima para quien rompió el vínculo más sagrado de protección.
